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Tuesday 19 September 2017
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Ley de Partidos: Un caramelo envenenado para la clase política

Por Yovanny Díaz.
 
Vivimos un momento de descrédito total de la clase política y sus  partidos. Las élites económicas han secuestrado los principios, mecanismos y garantías elementales de nuestra democracia, y no es que esto sea nuevo. Aquí de lo que se trata es que han perdido la decencia, el decoro y el pudor.
 
Mientras continúa marchando la sociedad decente y progresista en términos reales (porque hasta los conceptos nos han robado). El político dominicano debate: Sobre sus primarias, el voto obligatorio, los recursos de la Junta, etc. Con el objetivo de distraer a la población de los asuntos importantes.
 
Estos roedores de impuestos, prefieren celebrar y brindar en reuniones bizantinas, sin sentido, antes que caminar por la decencia y asumir la representación de los ciudadanos; sus metas hoy, no son las del pueblo, su conexión es con el inmovilismo que busca desesperadamente el efecto de la “puputov” o las bombas de estiércol moral que se cierne sobre ellos, con la sanción social que hoy reciben TODOS. Pero es normal, quien paga la campaña es quien manda, el pueblo es sólo un caminante.
 
La crisis de representación es tan evidente que sus amos han tenido que salir a dar la cara. Lo nunca visto en nuestra historia reciente. Ya el político no sirve ni para salir a realizar el trabajo sucio de los ricos. Esos que se pintan de notables e impolutos; aquellos que financian en secreto las campañas; los dueños del estercolero electoral.
 
La clase política, ya no es creíble para las clases medias que le recrimina y exige en sus caras                        el  “Fin de la Impunidad”. Los flujos de información son una inquisición para el cinismo y el mareo politiquero. Una vez gozaron de la hegemonía de la verdad, ya la perdieron; tenían el imperio de la representación y la movilización, pero hoy no son necesarios para que el pueblo levante su voz; dominaron los medios y la información, hoy tenemos las redes. En definitiva, sigan como van y terminaran en la historia como sus majestades de la moral del buey.
 
Hoy el auto representación es un deber de todo ciudadano decente. Pues, con qué moral, me pregunto, estos carajos pedirán el voto de nosotros si nos han dejado sólo. Aun así, todo tiene su lado positivo, y es que la carnada del gobierno cual terapia ocupacional para borregos, nos ha mostrado la manada que se dice representarnos. Gracias porque su indecencia nos ha despertado.



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