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Sunday 19 November 2017
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Trabajadora social dominicana demanda a Delta por sacarla de avión y encierro ilegal en aeropuerto de Punta Cana

La trabajadora social dominicana en la Administración de Recursos Humanos de Nueva York (HRA) Nerys Grullón, está demandando por una suma millonaria no especificada a la aerolínea estadounidense Delta Airlines, acusando al personal de haberla sacado por la fuerza de un avión que abordaba en agosto de 2016 y encerrarla ilegalmente en una habitación de presión, después que ella reclamó una silla de ruedas para su madre de 88 año de edad, a la que le negaron el servicio.

Grullón, de 45 años, y que reside en Brooklyn, relató en la oficina de su abogado James Brauchle, que vivió un infierno durante las horas que Delta se la hizo imposible y fue mantenida bajo un trato irrespetuoso, con brutalidad y sometida a amenazas y presiones en el cubículo de la terminal de esa área turística en el Este de la República Dominicana.

 
Alega que su trauma es tan fuerte, que jamás regresará a su país natal.
 
Ella cuenta que la situación comenzó cuando pidió que su mamá fuera transportada, como se estila con todos los envejecientes y minusválidos en silla de ruedas desde el área de abordaje a la nave, pero la respuesta fue hostil y grosera.
 
Encolerizada por el trato, la señora Grullón, enfrentó a parte del personal de Delta a los que les dijo “palabritas” no muy agradables en inglés y español.
 
Luego que fue llevada a la fuerza al cubículo de interrogatorios, un empleado de Delta la amenazó con que ella sería sexualmente violada en una cárcel local, donde la llevarían por supuesta perturbación.
 
Grullón reclama que sufrió encarcelamiento injusto, difamación y la imposición intencional de angustia emocional, de acuerdo con su demanda presentada el jueves de la semana pasada en la corte federal de Brooklyn.
 
“Sigo tratando de imaginar esto,” dijo su abogado. “Esta mujer, sola en un país extranjero, la amenaza que ha recibido acerca de ser asaltada y violada sexualmente. Ella ahora está aterrorizada de la República Dominicana. Ella no ha ido de vuelta, no va a volver. Ese es su lugar de nacimiento. Ella se niega en redondo a jamás volver. Ella está aterrorizada”, explicó el jurista.
 
Brauchle dijo que su clienta, que es una trabajadora social, no quería ser entrevistada por los medios.
 
“Todo el calvario ha sido muy traumático para ella”, añadió el abogado.
 
En agosto de 2016, Grullón y miembros de su familia llegaron al aeropuerto de Punta Cana. Se habían pasado la última semana con familiares en la República Dominicana, dijo Brauchle.
 
El primer altercado fue cuando Delta no proporcionó a su madre la silla de ruedas. La anciana tuvo que caminar hasta la puerta del avión, lo que ocasionó que Grullón quedara entre los últimos viajeros a bordo.
 
Las bolsas de otros pasajeros tomaron el espacio de ella. Un asistente de vuelo comenzó a gritarle groseramente a Grullón que tendría que comprobar sus bolsas, pero ella ya había conseguido un poco de espacio, según la demanda.
 
El asistente volvió con un compañero de trabajo que exigió a Grullón que no había otra historia que contar (versión de los hechos), sólo que ella dijo que aseguró sus bolsas.
 
La operadora le dijo a Grullón sería expulsada de la aeronave. Un agente que estaba en la puerta llegó y presuntamente agarró a Grullón por un brazo, halándola al pasillo y sacándola fuera de la aeronave. 
 
El empleado de Delta maldijo a Grullón en español, jurando delante de los pasajeros y la tripulación.
 
Algunos familiares de Grullón trataron de seguirla, pero los empleados de Delta los amenazaron con que iban a ser detenidos, según la demanda. Se quedaron donde estaban y dejaron a la demandante.
 
Mientras tanto, Grullón dijo que el mismo agente de la puerta y dos de seguridad del aeropuerto, todos hombres, la llevaron a una habitación privada.
 
Al parecer, comentaron sobre su apariencia física y dijeron que la cárcel local era un lugar desagradable. Uno de ellos le dijo a Grullón que seguramente sería violada y destrozada, mientras estuviera en la prisión, según la demanda. 
 
La amenazó con ser encarcelada hasta por tres años por haber maldecido y amenazado a uno de los asistentes de vuelo y causar una perturbación en el avión.
 
El agente se rió mientras ella lloraba, dice la demanda de Grullón.
 
Llamaron a un fiscal que se presentó, pero dudaba de que Grullón se había cometido ningún delito.
 
La aerolínea insistió en que Grullón firmara un papel de liberación o de lo contrario, convencerían al fiscal de que las leyes en realidad ella las había violado.
 
El abogado Brauchle dijo que la liberación legal no se sostiene porque Grullón firmó bajo presión.
 
Grullón dijo que era un total de seis horas antes de que ella saliera de la habitación. El jurista explica que Grullón encontró una habitación de hotel y tomó otro vuelo a Nueva York al día siguiente en Jet Blue.
 
La demanda de Grullón alega que “perdió tiempo de trabajo, experimentó y continúa experimentando vergüenza, humillación y angustia mental y física”.
 
Por Miguel Cruz Tejada