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Saturday 18 November 2017
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Neoyorquinos necesitan mejorar en reciclaje

Guillermo Martínez lleva más de 10 años trabajando como “super” en un edificio de Astoria, Queens, y cada semana tiene un dolor de cabeza por cuenta de los residentes de los ocho apartamentos que hay en el inmueble. La basta mayoría de los inquilinos no siguen las reglas de reciclaje dictadas por el Departamento de Sanidad de la Ciudad de Nueva York y es el colombiano quien termina pagando las consecuencias.

Esta gente aquí no recicla nunca. Es como si no les importara. Mezclan papel con botellas y desperdicios de comida y hasta con papeles del baño, como si no tuvieran conciencia ni nada en la cabeza”, asegura el empleado, quien no muestra su rostro por temor a meterse en problemas con el casero o los residentes del edificio.

“Yo trato de hablar con la gente y les explico en buen tono que por ley hay que reciclar en Nueva York y le digo al dueño que hable serio con ellos, pero el problema no se arregla”, comenta bastante decepcionado el “super”, mientras se rasca la cabeza, al ver las canecas de basura con desperdicios revueltos, mostrando que tiene una para cada tipo de material reciclable y otras para deshechos orgánicos.

La Ciudad debería empezar a multar a los inquilinos, porque como solo multan a los edificios que no reciclan, entonces a ellos no les duele y les vale cinco”, recalca Martínez con mucha molestia.

Ese parece ser el día a día de muchos empleados de edificios encargados del manejo de las basuras, pues datos del Departamento de Sanidad de la Ciudad revelan que el reciclaje residencial en los cinco condados alcanza apenas menos del 17%, un dato que a Héctor Medina, “super” de un edificio en Jackson Heights, no le sorprende.

“A la gente de los buildings no le importa. Segurito que ese porcentaje es solo de las casas donde les toca hacer el reciclaje, porque si no les ponen multa”, dice el dominicano con mucha frustración. “En cambio en los edificios nos toca a los super ponernos a hacer el trabajo que los inquilinos no hacen porque o si no le ponen un ticket al building y como el trabajo de uno es mirar las basuras también, pues toca hacerlo porque se mete uno en líos con el dueño”.

Y aunque el promedio de reciclaje residencial sigue siendo muy bajo en Nueva York, el Departamento de Sanidad ve con buenos ojos que desde el año fiscal 2014 se ha registrado un ligero mejoramiento, pasando de 15.4% a 16% en el 2015 y a 16.9% en el 2016. La meta es que en 13 años no se lleve basura a los botaderos.

 

“El Departamento de Sanidad está trabajando para lograr el objetivo de enviar cero residuos a los vertederos para el 2030”, comentó una vocera de esa agencia, quien recalcó que además del programa de reciclaje de metal, vidrio, plástico y papel, están trabajando para expandir el proyecto NYC Organics para “reciclar” desechos de alimentos.

“Después de la recolección, los desperdicios de alimentos, artículos de papel sucios y recortes de plantas se pueden convertir en fertilizantes, abonos del suelo, o energía renovable. También tenemos programas de reciclaje para grandes edificios de apartamentos para sus productos electrónicos y textiles”, agregó la funcionaria.

Según un reporte del 2016, de los 33 millones de toneladas de basura que produce Nueva York anualmente, solo el 31% son elementos orgánicos y más del 43% son productos reciclables, lo que convierte a este tipo de desperdicios en la número uno; 18% de los deshechos son cartón y papel, 15% metal, vidrio y plástico y 10% fibras textiles y bolsas.

“Yo trato de reciclar sagradamente todo pero a mis vecinos nadie les mete en la cabeza que hay que hacerlo y veo al pobre super sufriendo, separando basura cada vez que pasa el camion recolector”, comenta la mexicana Amada Garay, a la vez que culpa a algunos recolectores de botellas y latas, de revolver las basuras.

Pero las quejas no solamente provienen del campo residencial, sino también a nivel comercial. Según un reporte de la campaña “Transform Don’t Trash NYC”, a pesar de las reglas de reciclaje impuestas a los negocios de la Gran Manzana, el panorama sigue siendo poco alentador, con una tasa de reciclaje de apenas 22%, muy por debajo de la media nacional de 35%.

Otras grandes ciudades del país como San José y Seattle registran promedios de reciclaje comercial del 77% y 62%, y San Francisco del 58%.

La falta de cultura de reciclaje de los neoyorquinos es el gran dolor de cabeza de los super de los edificios

“La industria de sanidad comercial no logró aumentar significativamente el reciclaje en 2016”, advierte el informe, donde se denuncia que algunos transportadores y procesadores de residuos privados llevan ilegalmente materiales de reciclaje a los vertederos.

Eric A. Goldstein, director de la organización New York City Environment del Concejo de Defensa de Recursos Naturales, asegura que incluso se ha logrado evidenciar que aunque muchos negocios fomentan la separación de desperdicios orgánicos y reciclables, al momento de la recolección los carros de basura comercial los mezclan indiscriminadamente.

“Los resultados de estos nuevos análisis son decepcionantes decadas después de la obligación de los transportadores comerciales de reciclar gran parte de los residuos que recogen”, aseguró Goldstein, quien agregó que para cumplir las metas de la Ciudad de no llevar estas basuras a vertederos en el 2030, se necesitan “cambios dramáticos”.

“Bajo el statu quo, las compañías de saneamiento comercial claramente no lo ven como interés aumentar las tasas de reciclaje o colaborar con sus clientes para maximizar el reciclaje y reducir los desperdicios”, dice Justin Wood, de la organización Strategic Research del New York Lawyers for the Public Interest (NYLPI). “Esto tiene que cambiar. Tenemos que aseguramos de que los incentivos están alineados para recompensar la reducción de desechos y promover inversiones sustanciales en mejor tecnología por parte de empresas privadas de residuos”.

El Departamento de Sanidad, que solo recolecta basura residencial, a partir del 1 de agosto de 2017 iniciará inspecciones de cumplimiento a los sitios comerciales para asegurar que las empresas están separando los materiales reciclables y los camiones están recolectando adecuadamente los desperdicios.

“Se requiere que todos los negocios en la ciudad reciclen determinados materiales y garanticen en la medida de sus posibilidades, que esos materiales reciclables son adecuadamente procesados por sus transportadores privados”, asegura esa agencia.

Datos

  • 12,000 toneladas de desperdicios diarios se estima produce Nueva York
  • 3.5 millones de toneladas de desperdicios generan sitios comerciales
  • 2,300 millones cuesta cada año transportar esas basuras
  • 16.9% es el promedio de reciclaje residencial en Nueva York, según informe del 2016
  • 22% es el promedio de reciclaje commercial en la Gran Manzana

Fuente: El Diario