Casos de “superbacterias” aumentan en Nueva York; expertos alertan por uso indebido de antibióticos
La ciudad de Nueva York enfrenta una nueva amenaza sanitaria que va más allá de plagas urbanas tradicionales como las chinches o las cucarachas. Se trata del avance de microorganismos altamente resistentes a los tratamientos médicos, entre ellos el peligroso hongo Candida auris, considerado una “superbacteria” por su capacidad de sobrevivir, propagarse y evadir medicamentos.
Detectado oficialmente en el estado en 2016, Candida auris ha mostrado un crecimiento sostenido en los últimos años. Tan solo en 2024, se registraron 623 casos clínicos (personas que desarrollaron la enfermedad) y 849 casos de vigilancia, es decir, individuos que dieron positivo sin presentar síntomas. Este incremento ha encendido las alarmas entre autoridades sanitarias y expertos en enfermedades infecciosas.
Uno de los aspectos más preocupantes de Candida auris es su resistencia. Este hongo puede sobrevivir en superficies incluso después de procesos de limpieza convencionales y, en muchos casos, no responde a los tratamientos antimicóticos estándar. Además, puede provocar infecciones graves en el torrente sanguíneo, especialmente en pacientes vulnerables, con una tasa de mortalidad significativa.
Un estudio reciente reveló que el área metropolitana de Nueva York y Nueva Jersey concentra cerca del 20% de los casos de Candida auris en Estados Unidos. Investigadores apuntan a factores como el alto volumen de viajes internacionales y el comercio con regiones del sur de Asia como posibles causas de su expansión.
El problema más amplio: bacterias resistentes
Sin embargo, Candida auris es solo una parte del problema. Especialistas advierten que el uso excesivo e inadecuado de antibióticos está impulsando la aparición de bacterias cada vez más resistentes, conocidas popularmente como “bacterias de pesadilla”.
El Dr. Aaron Glatt, profesor y director del Departamento de Medicina en Mount Sinai South Nassau, subrayó en entrevista para el New York Post que el mal uso de estos medicamentos es uno de los principales factores detrás de esta crisis. Según explicó, muchas personas recurren a antibióticos para tratar enfermedades virales, como el resfriado común o la gripe, a pesar de que estos fármacos no tienen ningún efecto contra virus.
“El uso innecesario no solo no aporta beneficios, sino que aumenta el riesgo de efectos secundarios y contribuye al desarrollo de resistencia”, advirtió el especialista.
Los antibióticos están diseñados para combatir infecciones bacterianas como la faringitis estreptocócica, infecciones urinarias o neumonía bacteriana. Sin embargo, su uso indiscriminado facilita que las bacterias desarrollen mecanismos de defensa, principalmente a través de mutaciones genéticas, que luego pueden transmitir a otras bacterias.
Un problema global en aumento
La resistencia antimicrobiana no es un fenómeno exclusivo de Nueva York, sino una crisis de salud pública a nivel mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que aproximadamente una de cada 6 infecciones bacterianas ya es resistente a los tratamientos antibióticos convencionales.
Entre 2018 y 2023, la resistencia a los antibióticos aumentó en un promedio de entre 5% y 15% anual, una tendencia que se agravó durante la pandemia de Covid-19. Durante ese periodo, muchos pacientes con cuadros leves o moderados recibieron antibióticos sin necesidad, lo que aceleró la evolución de bacterias resistentes.
Este escenario ha generado preocupación entre la comunidad médica, ya que podría llevar a una era en la que infecciones comunes vuelvan a ser potencialmente mortales debido a la falta de tratamientos eficaces.
A pesar del crecimiento de estos microorganismos, los expertos coinciden en que el riesgo para la población general sigue siendo relativamente bajo. Candida auris, por ejemplo, se propaga principalmente en entornos de atención médica, como hospitales y residencias de ancianos.
Los grupos más vulnerables incluyen pacientes con sistemas inmunitarios debilitados, personas gravemente enfermas y aquellos que han recibido múltiples tratamientos con antibióticos. En estos casos, la exposición a patógenos resistentes puede tener consecuencias graves.
“No es algo que preocupe mucho a la persona promedio”, explicó Glatt, “pero sí es especialmente peligroso para quienes están en centros de atención médica o tienen condiciones de salud complejas”.
Nuevas soluciones en desarrollo
A pesar del panorama preocupante, hay avances que ofrecen esperanza. En los últimos años, se han desarrollado nuevos medicamentos que han demostrado eficacia contra ciertas bacterias resistentes, como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae.
Además, en el ámbito legislativo, se busca incentivar la creación de nuevos antibióticos. Una propuesta bipartidista en EE.UU., conocida como Ley PASTEUR, pretende transformar el modelo de negocio de estos medicamentos.
La iniciativa plantea un sistema de “suscripción”, similar al de plataformas como Netflix, en el que el gobierno pagaría a las compañías farmacéuticas una tarifa fija por el acceso a nuevos antibióticos, independientemente de su uso. Esto permitiría garantizar ingresos estables a las empresas y fomentar la investigación y el desarrollo.
Según expertos, este enfoque podría ser clave para reactivar un sector que ha perdido atractivo económico debido a la baja rentabilidad de los antibióticos en comparación con otros medicamentos.
En un contexto donde las superbacterias representan una amenaza creciente, la combinación de uso responsable de antibióticos, innovación científica y políticas públicas efectivas será fundamental para evitar una crisis sanitaria de mayores proporciones.
Fuente: El Diario