Consideran que el voto del dominicano en el exterior no tiene precio

Dominicanos residentes en el Alto Manhattan y El Bronx, zonas con la mayor concentración de connacionales en el exterior (más de 500 mil), consideran que el voto del dominicano en el exterior no tiene valor monetario, por tratarse de un derecho constitucional que fortalece el sistema democrático de la República Dominicana.

Una gran mayoría de los sondeados afirma que la Junta Central Electoral (JCE) ha garantizado de manera consuetudinaria y transparente este derecho, el cual no tiene precio. Este voto debe seguir preservándose en el extranjero, respaldando el trabajo puntual y transparente del organismo electoral, cuyo esfuerzo permitió aumentar el padrón de 595,879 electores en 2020 a 870,281.

De ese total, la Circunscripción No.1 copntó con 549,553 electores; la No. 2 con 164,431; y la No.3 con 149,436.

Los consultados pusieron como ejemplo la Circunscripción No.3, que abarca España, donde se empadronaron 107,861, pero solo votaron 28,800. En Italia se registraron 20,421 y únicamente votaron 4,331. En Suiza, de 8,689 inscritos, sufragaron 1,732; mientras que en los Países Bajos, de 3,271 empadronados, ejercieron el voto 2,216.

Resumen diario de noticias

Recibe en tu correo las noticias más importantes del día

Dijeron que esos bajos niveles de participación son responsabilidad exclusiva de los partidos políticos. Para el proceso se dispuso de una logística de 146 colegios electorales, 730 funcionarios y 56 recintos solo en Madrid. En Barcelona hubo 64 colegios, 320 funcionarios y 20 recintos. En Valencia, 12 colegios,60 funcionarios y siete recintos.

En Milán, Italia, funcionaron 41 colegios, 205 funcionarios y 24 recintos. En Suiza, 15 colegios, 75 funcionarios y seis recintos. Los sondeados señalan que toda esta logística, al igual que en otros países, se organiza con la debida antelación al proceso electoral.

«La diáspora dominicana no es un gasto» y «ningún dominicano vale menos ni tiene menos derechos por vivir fuera de nuestras fronteras», enfatizan.

La ciudadanía dominicana no se pierde por cruzar fronteras; la Constitución reconoce que quien reside en el exterior sigue siendo sujeto pleno de derechos políticos, porque su voto expresa el principio de igualdad: todos los ciudadanos forman parte del poder soberano, sin importar dónde vivan.

En términos sociales y económicos, la diáspora mantiene vínculos permanentes con el país: envía remesas, invierte y sostiene a sus familias. Esa conexión refuerza la idea de que también debe incidir en las decisiones que marcan el rumbo nacional y evitar cualquier intento de limitar ese derecho.

Votar es un derecho y también una responsabilidad. Implica informarse, deliberar y elegir conscientemente a quienes gobernarán el país. La nación dominicana no se limita a su territorio; también vive donde está su gente.

El voto convierte una preferencia individual en un mensaje que, sumado al de millones de ciudadanos, define el tipo de gobierno y de país que se desea construir. Es un derecho que protege otros derechos.

Asimismo, es necesario reconocer los desafíos reales, como la dispersión geográfica, los costos y la coordinación con autoridades de otros países, y abordar esas dificultades mediante planificación y diálogo.

Por ello, los consultados coinciden en que el voto del dominicano en el exterior debe preservarse y fortalecerse.

Por Ramón Mercedes