25 años después del 11 de septiembre: Entre el dolor y la esperanza

El pasado 8 de septiembre Bernardo Fernández celebró sus 52 primaveras en una pequeña cena, a la que también asistieron un par de amigos. Aunque el ayudante de cocina cumple años el 11 de septiembre, lleva 25 años haciendo como si el día real de su cumpleaños no existiera.

Mientras mira a lo alto de la Torre de la Libertad, en la zona en la que trabajó por más de 8 años en uno de los restaurantes que funcionaba en las llamadas Torres gemelas, revela que siempre celebra su cumpleaños antes, como una manera de “hacerle el quite” al dolor. Como una manera de “engañar a la mente” para tratar de sentirse algo aliviado”. Y a veces confiesa que lo logra… solo por momentos.

“Quisiera borrar del calendario de todos los años el 11 de septiembre“, dice Bernardo, con un chorrito de tristeza asomándose en sus grandes ojos negros. “Quisiera que el 11 de septiembre del 2001 nunca hubiera pasado. Y quiero que nunca más vuelva a pasar”.

El inmigrante, quien estaba cumpliendo 27 años el día del ataque terrorista, en el que Al Qaeda acabó con la vida de unas 3,000 personas, sin contar las desaparecidas, y arruinó la de miles y miles de neoyorquinos que siguen con las heridas abiertas, confiesa que cada 11 de septiembre su mente “se queda congelada.

Siempre en esta fecha lloro como un niño desconsolado. Mi mente se invade de recuerdos. Mi cuerpo vuelve a sentir lo mismo que sentí ese martes hace 25 años a las 8:46, cuando estrellaron el primer avión. Lo mismo a las 9:03, cuando estrellaron el segundo, y las terribles horas que vinieron después. El dolor nunca se va”, comenta el colombiano.

Pero más allá de la tristeza por las vidas que se perdieron y las personas cercanas que murieron en el ataque. Y aquellas más que se fueron muriendo después, debido a los efectos tóxicos del aire insalubre que se desarrolló en la llamada Zona Cero, Bernardo siente que lo más importante es no olvidar nunca las lecciones que el infame atentado dejó.

“Uno no puede cambiar lo que pasó. Pero sí podemos seguir poniendo en práctica lo que aprendimos. Yo hoy me siento más seguro. Creo que muchos gobiernos han sabido hacer mejor las cosas en materia de seguridad, pero no podemos relajarnos ni generar más odios, porque si no, vuelven a atacarnos”, comenta el padre de familia, viendo el mundo hoy con una visión más madura.

“Me preocupa un poco que al actual presidente siga levantando odios en países como Irán. Eso es muy peligroso y aunque hoy estemos seguros y hasya ahora no ha pasado nada, siempre queda el temor”, agrega el extrabajador de las Torres Gemelas. “Después de los ataques aprendí que en el mundo solo mandan el odio y el amor. Y si nos vamos por la ruta del odio o hacer que nos odien, eso no nos va a llevar a nada bueno. Amar es la solución”.

Angélica Sandoval, originaria de El Salvador, no vivió en carne propia el ataque al World Trade Center en el 2001, pero ese momento la marcó para toda su vida.

A sus 44 años, y mientras visitaba el monumento en honor a las víctimas del 11 de Septiembre, la trabajadora social recuerda la fatídica fecha “como si hubiera sido ayer”. El temor y el trauma la persiguen.

“Cuando pasó lo de las Torres, yo tenía 19 años. Yo estaba en mi último grado en la escuela y recuerdo que sentí mucho miedo. Al principio no entendíamos nada y luego pensábamos que se trataba de un bombardeo a del fin del mundo”, confiesa la hoy madre de dos adolescentes. “Es un miedo que no se va. Es un miedo que uno aprende a contener o a disimular, pero siempre está ahí. A mi me espanta mucho volar en avión. Si escucho ruidos fuertes todavía me asusto y cuando se acerca el 11 de septiembre me pongo muy triste”.

La neoyorquina, quien el día del ataque acudía a su escuela en el Bajo Manhattan, asegura que jamás en su vida volvió a sentirse segura, y a pesar de que considera que la Gran Manzana ha gozado de tranquilidad, eso no le da plena confianza, menos con el actual gobierno federal.

“Una vez pasan cosas tan enfermas y descabelladas como ese ataque, uno no vuelve a creer en la seguridad como creía antes. Yo soy de las que piensa que ya no estamos seguros y si no ha pasado nada más es porque hemos sido afortunados por obra y gracia de Dios”, comenta la hispana. “Me espantan mucho las provocaciones que el gobierno Trump hace en Irán y me asusta mucho también que en el propio país se le haya dado fuerza al odio y que alguien de aquí mismo pueda hacer cosas malas contra todos nosotros. Ojalá y no”.

Y aunque en el ambiente de la Gran Manzana parece haber un sentir similar de tranquilidad pero también de preocupación, especialmente tras la guerra con Irán, algunos neoyorquinos que vivían en Nueva York hace 25 años, dan crédito a las autoridades municipales y federales por la seguridad en la Ciudad de los rascacielos.

“Aunque nos guste o no Trump, o nos hayan gustado o no los anteriores presidentes y alcaldes, hay que reconocer que todos, demócratas o republicanos, han hecho bien su tarea de protegernos”, asegura el puertorriqueño, quien perdió a dos familiares que ayudaron en obras de limpieza tras los ataques. “Hasta hoy los que han gobernado nos han mantenido a salvo. Estarán haciendo mal otras cosas, como las cuestiones con los inmigrantes y fallando en mejorar la pobreza, pero al menos en asuntos de seguridad siento que nos han salvado”.

Jaime Martínez, quien el 11 de septiembre del 2001 trabajaba en un restaurante en Manhattan, y se enteró del feroz ataque justo cuando se desplazaba en metro desde su casa en Forest Hills, Queens, también siente que Nueva York es una ciudad más segura que antes pero confiesa que desde el atentado considera que hay un trauma enorme entre quienes estaban en la ciudad que se ha ignorado.

“Cada vez que llega el 9/11 todo el mundo habla de seguridad en cuestiones de terrorismo, pero nadie habla de los efectos que ese día dejó en personas como yo y en millones que estábamos en la ciudad. Quedamos traumatizados y nadie nos trató”, afirma el dominicano. “Uno no volvió a ser el mismo. La cabeza le juega mal a uno y la Ciudad no hizo nada para ayudarnos. O por qué creen que hay tanto loco de gente entre 35 y 50 ahora. Es el impacto de las Torres. Ese es el verdadero riesgo de seguridad, como la mujer esta que apuñaló a dos en Times Square hace unos días”.

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Sabrina Amorocho, quien un día antes de la conmemoración de los 25 años del día más doloroso para Nueva York acudió a la zona donde quedaban las Torres Gemelas, que por muchos años fue su lugar favorito en la Gran Manzana, pidió a los neoyorquinos que no esperen a que venga una tragedia para “cuidarse los unos a los otros”, como comunidad.

“Yo tenía casi 30 años cuando ocurrió el ataque. Tenía una amiga muy querida que trabajaba aquí y quedó debajo de todo eso y recuerdo que le gente se unió y salió a repudiar el ataque, pero esa unidad solo duró unas semanas y eso es lo único que nos salva. Mantenernos unidos como ciudad”, dijo la puertorriqueña, quien trabaja en una firma de abogados.

“En estos momentos en los que el gobierno federal nos quiere desunir y nos ataca a los latinos y a los inmigrantes, tenemos que permanecer juntos y ayudarnos y protegernos unos a otros, porque si no lo hacemos, le estamos abriendo la puerta a más ataques en múltiples formas. Hay que aprender del 9/11”, agregó la profesional, quien criticó que haya sectores que pretendan politizar la conmemoración del 11 de Septiembre para evitar que el alcalde, Zhoran Mamdani asista a los eventos.

“Hacía mucho tiempo no teníamos en esta ciudad a un verdadero líder que tiene impacto nacional y hasta mundial. Mamdani es el Alcalde de Nueva York y debe estar presente en todo y debemos unirnos para cuidarnos más entre todos. Esa es la gran lección de esa tragedia que nos marcó el alma a los neoyorquinos”, agregó la boricua, quien pidió también pensar en las víctimas que siguen vivas. Miles han muerto debido a problemas respiratorios y canceres que desarrollaron tras haber trabajado en la Zona Cero creyendo en las autoridades de la época que decían que era seguro.

“Ahora, casi 25 años después, han muerto más personas a causa de enfermedades relacionadas con el 11 de Septiembre que las que fallecieron aquel mismo día”, denunció el alcalde Mamdani. “Las personas enfermaron porque los líderes en quienes confiaban les mintieron, asegurándoles que respirar aquel aire tóxico no suponía ningún peligro. Y luego, cuando empezaron a lidiar con los síntomas de las enfermedades subsiguientes, el gobierno —que no había dudado en exponerlos al peligro— brillaba por su ausencia”.

Y mientras esperan la ceremonia de conmemoración donde hace 25 años el mundo vio como una terrible pesadilla cómo miles de neoyorquinos morían bajo los efectos de un macabro plan diseñado para causar mucho dolor, quienes vivieron ese terrible día en la Gran Manzana solo esperan que como dice Bernardo Fernández, no ocurra nunca más. “Qué no se repita jamás. Qué no se repita”.

Datos sobre el 9/11

  • 25 aniversario se cumple este 2026
  • 11 de septiembre de 2001 ocurrió el ataque
  • 3,000 personas murieron en el ataque
  • Miles más han muerto desde entonces tras serias condiciones originadas por la mala calidad del aire
  • 24 fueron declarados como desaparecidos
  • 8:46 fue la hora en que se estrelló el primer avión
  • 9:03 fue la hora del segundo avión

Fuente: El Diario