Panorama oscuro para pensionados del Seguro Social en NY: el fantasma de los recortes

Los $800 y pico que me dan del ‘Social Security’ no me alcanzan para vivir. Eso no es una pensión sino una limosna”, con esas duras palabras habla la colombiana Luz Giraldo, de 70 años sobre el cheque pensional que recibe cada mes del Seguro Social.

El monto le resulta insuficiente, especialmente en una ciudad en la que diferentes estudios estiman que una persona sola, como ella, necesita al menos $4,000 mensuales para poder cubrir sus gastos básicos.

“Nueva York cada vez está más cara y justo cuando uno necesita más dinero para tener una jubilación buena, a muchos viejitos como yo, que nos la pasamos trabajando duro toda la vida, nos toca vivir muy mal, porque el ‘Social Security’ no alcanza ni para cubrir lo de la renta”, dice la inmigrante, quien nunca tuvo hijos, y quien llegó a la Gran Manzana en busca de una vida mejor en la década de los 80′, cuando tenía 27 años. “Si no fuera por la comida que me dan en despensas o las ayudas que a veces me dan algunos amigos de la iglesia, estaría tirada en un albergue”.

Esa es la dura realidad que enfrentan miles de adultos mayores de Nueva York, cuyas cotizaciones salariales no les permitieron alcanzar pensiones “mejores” que garanticen una vejez digna, debido además a recortes promulgados desde 1983, que elevaron la edad de jubilación plena de 65 a 67 años y ordenan cobrar impuestos a pagos del Seguro Social para algunos beneficiarios. El grave problema es que el panorama hacia el futuro luce todavía más desalentador, debido a planes para seguir haciendo recortes a quienes se pensionen.

Así lo acaba de denunciar una investigación del Wealth Equity Lab de The New School, presentada por AARP (Sociedad estadounidense de personas jubiladas), que vela por los derechos de personas mayores de 50 años, con la que hizo sonar las alarmas.

El reporte “El Seguro Social en el estado de Nueva York: lo que los recortes de beneficios de 1983 les costaron a los neoyorquinos y lo que significarían futuros recortes”, no solo concluye que “las reducciones pasadas de beneficios le cuestan al jubilado promedio de Nueva York de hoy más de $4,000 al año” sino que advierten que de aprobarse cambios similares, el cheque de los pensionados se reduciría de por vida en más de $84,000.

En el informe, se revela que pensionados actuales como Luz Giraldo, sufren ya cambios que redujeron los pagos del Seguro Social de los jubilados 19%, en promedio. “Si esas reformas no se hubieran implementado, la investigación estima que los jubilados actuales de Nueva York recibirían, en promedio, casi $350 más al mes, o más de $4,000 adicionales al año”, denunciaron, al tiempo que recalcan que esos “tijeretazos” también tienen un impacto severo en la economía del estado.

Y ante la pregunta del millón: ¿Qué le deparará el futuro a los jubilados de Nueva York?, la investigación pone sobre la mesa serias preocupaciones, recalcando que además de que el Seguro Social está a punto de tener un estado “financiero crítico”, no existen medidas del Congreso a la vista para mejorar el panorama.

“Se proyecta que el fondo fiduciario que emite los pagos del Seguro Social para jubilados y sobrevivientes agotará sus reservas en el 2032”, advirtió ARRP Nueva York.

“Lo que está en juego es especialmente importante en Nueva York, donde 3.8 millones de personas reciben el Seguro Social, lo que aporta aproximadamente $84,000 millones al estado anualmente”, destacaron. “Si los beneficiarios del Seguro Social de Nueva York hubieran recibido un 19% más en pagos del Seguro Social en el 2025, el estado habría registrado un estimado de $26,200 millones adicionales en producción económica, como resultado de casi $17,500 millones adicionales en beneficios del Seguro Social”.

Y si se llegara a elevar la edad plena de jubilación, a 70 años, como algunos pretenden, y se aumenta la proporción máxima tributable de los pagos del Seguro Social de un 85% a un 100%, el horizonte se vería todavía más oscuro.

“Un trabajador típico del estado de Nueva York que se jubile a los 65 años en el 2040 podría recibir $433 menos cada mes y $84,335 menos en pagos del Seguro Social de por vida, en comparación con las reglas actuales de jubilación”, dijo el reporte.

Por ello, Beth Finkel, directora estatal de AARP New York, hizo sonar las alarmas y pidió al Congreso que se adopten medidas urgentes que garanticen que la población jubilada pueda tener una vida tranquila y no seguir padeciendo todavía escenarios peores que los miles ya sufren actualmente debido a recortes.
“El Seguro Social es la base de la seguridad financiera para millones de adultos mayores en el país y los residentes de Nueva York se han ganado su Seguro Social a través de toda una vida de arduo trabajo”, dijo la líder neoyorquina.

“El Congreso debe actuar para proteger y fortalecer el Seguro Social para las generaciones actuales y futuras sin recortar los pagos que las personas se han ganado”, acotó Finkel. “Este informe muestra que los recortes al Seguro Social harían más difícil que los adultos mayores de Nueva York vivan de forma independiente y con dignidad, al tiempo que perjudicarían a las comunidades y las economías locales de todo nuestro estado”.

El reporte revela con especial inquietud que si más recortes a los cheques de los futuros pensionados de la Gran Manzana ven la luz, los presupuestos de sus hogares sentirían el remezón. Y es que una encuesta de AARP del 2025 reveló que el 57% de los residentes del estado de 45 años o más esperan que el Seguro Social sea su única o una fuente importante de ingresos durante la jubilación.

“Entre quienes dijeron que un recorte de aproximadamente el 20% los afectaría, el 61% dijeron que comprarían menos comestibles o comestibles más baratos, mientras que el 37% dijeron que tendrían que trabajar más y considerar mudarse a una vivienda menos costosa”, advierte ARRP.

Y pensando precisamente en el futuro, residentes de menos de 67 años, quienes todavía no cuentan con la edad de jubilación plena, como Bernardo León, aseguran que no tienen muchas esperanzas sobre lo que será su vida en un par de años, con lo que reciba del Seguro Social.

“Ya estamos jodidos. Los cheques del seguro social que muchas personas vamos a tener, no van a alcanzar ni siquiera para el pan”, comentó el puertorriqueño, visiblemente preocupado, pues en dos años comenzará a devengar su pensión, que según cálculos, apenas rondará los $1,000 dólares. “Espero que el Congreso haga algo y nos salve con algún programa adicional o un aumento a los chavitos que nos den. Necesitamos más dinero y menos recortes”.

Judith López, a quien todavía le faltan casi dos décadas para jubilarse, comparte una preocupación similar y por eso recomienda que quienes tienen su edad o son más jóvenes comiencen a ahorrar en un fondo de retiro para que los años de vejez no los agarre en bajada.

“Es muy triste escuchar que el futuro para los pensionados va a ser peor que ahora. Por eso tenemos que tomar acciones en este momento, los que todavía podemos, ahorrando, pero también urge que el Gobierno no suba la edad de jubilación y que no les de por quitarnos más de lo que llevamos años cotizando”, comentó la mexicana, de 48 años.

Teresa Ghilarducci, directora del Wealth Equity Lab de The New School manifestó que quienes elaboran las políticas sobre jubilación deben entener lo crítico que resulta impulsar medidas que ayuden a que los pensionados puedan costear plenamente sus gastos cuando llegue el momento de dejar de trabajar.

“Nuestra investigación ha demostrado constantemente lo importante que es el Seguro Social para el bienestar financiero de los adultos mayores de Estados Unidos y las comunidades donde viven. El Seguro Social proporciona una fuente de ingresos crítica que ayuda a millones de personas a pagar las necesidades cotidianas, a la vez que apoya a los negocios y las economías locales”, dijo la experta.

“Mientras los responsables de políticas públicas consideran el futuro del Seguro Social, es importante entender el impacto de gran alcance que los cambios al Seguro Social pueden tener en las familias y las comunidades”, agregó.

Asimismo, mencionó que de darse el escenario de elevar la edad plena de jubilación a 70 años y aumentar la proporción máxima tributable de los beneficios del Seguro Social de 85 al 100%, el panorama sería angustiante. También la cosa está Espinoza de seguir el sistema actual con los recortes vigentes.

“Los residentes de Nueva York que se jubilen más tarde también podrían ver reducciones. Según el escenario modelado, un trabajador del estado de Nueva York que se jubile a los 67 años en el 2040 podría recibir $196 menos al mes, mientras que los trabajadores que se jubilen a los 68 años aún podrían experimentar reducciones en los pagos de por vida del Seguro Social”, advierte el reporte.

Y es que, según diferentes investigaciones, el Seguro Social, agotará sus reservas en el 2032, si el Congreso no promueve alguna iniciativa. “Y a partir de entonces, los ingresos que recibe el fondo serían suficientes para pagar el 78% de los beneficios programados. Eso hace que las decisiones que enfrenta el Congreso hoy sean cada vez más urgentes”, concluye la ARRP.

Datos

  • 3.8 millones de personas en NY reciben cheque de jubilación del Seguro Social
  • 2032 es el año en que se agotarán las reservas para pagar el Seguro Social a pensionados
  • 19% menos ganan los pensionados hoy en sus cheques debido a recortes promovidos en 1983
  • $26,200 millones menos en actividad económica adicional en todo el estado
  • $8,000 millones menos en la ciudad de Nueva York
  • Un trabajador típico del estado de Nueva York que se jubile a los 65 años en el 2040 podría recibir $433 menos cada mes
  • $84,335 menos en pagos del Seguro Social de por vida, sería su futuro

Fuente: El Diario